"Y en las cocinas las señoras se esfuerzan para que todo salga bien.." (LA NOCHE EN BORRADOR - Fotopoema del poeta Armando Ibarra)

9 de agosto de 2011

INTI RAYMI: Un poema del libro MEMORIAS DE ALEJANDRINA


Inti Raymi
Ardiente Sol de lata:
hoy te vimos entrar a nuestra casa
y buscar calor en nuestra piel
para dar a tus planetas
Tanta alegría había entre nosotros
que podíamos calentar con ella el mundo
Lluvia
Agua clara y bienaventurada del verano
refresca nuestros poros
Padre Sol
que cobijas de los Andes sus cumbres y hondonadas
ilumina nuestras súplicas
y conserva este amor
entre los motivos de tu luz
Baila en nuestro corazón
sol de los espíritus buenos
y de las almas felices
Alegría
alegría
Inti
padre Sol
padre luz:
destella feliz sobre la Pacha Mama
y pon mis ruegos
sobre las aguas invisibles del río
que silencioso cruza el valle de Atures

la luz

el amor
















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21 de junio de 2011

VI: mujer con recuerdo: un poema del libro LA MIRADA DE SAL

Yo he visto crecer los árboles y las calles hasta ser enormes racimos.


Sabíamos que dejaban en la boca el mismo sabor de píldoras de hierro y vitaminas
Pero acá en la cintura
Un vacío se aposentaba sobre todo cuando llegaba la hora
Y a lo lejos, donde humeaba la tarde
Hacían su aparición los gritos y las campanas.


Veíamos una boca roja pintada en una señora brava cuando corríamos a decirle cosas, pero no atinábamos a esconder nuestra propia risa.
La verdad es que algo en el pecho intentaba escapar
No sabíamos qué
Tal vez un leve forcejeo bajo las ramas de los eucaliptos que nos traían de vuelta por la balaustrada
Bajo la noche plomiza.


Acá en nuestra habitación era distinto.
Había símbolos en ciertos rincones y botes vacíos
y restos de pesadillas en la piel rugosa que colgaba de los percheros.
El café servido nos anunciaba el fin
Mas no podíamos soportar el diminuto grito que se colaba por la rendija
Mientras me decías No digas nada No digas nada.
Sabíamos de la antigüedad que debía pertenecer a esos rincones
Sabíamos del canto que cruzaba las madrugadas
Mamá decía Era el Sereno pero sabíamos que No
Era sobre todo cuando los demás dormían y no nos atrevíamos a cerrar los ojos Era lo Único
Que dejábamos por fuera de las sábanas bajo la densa oscuridad que hacía burbujas
Latiendo como un enorme gato.
Eran tan largas las horas
¡¿Qué más podía caber en ellas?!
Decíamos era absurdo pues el día nunca alcanzaba.


Calentaba y ardía sobre los altos aleros que se prolongaban calle arriba
Acá había jardines y terraplenes
Las flores mordidas hacían su aparición como pequeños dedos que alguien había guardado bajo la tierra
Un día cualquiera nos dábamos cuenta
Allí estaban y eran azules rojas amarillas
Cuidadas del asombro
No bastaba preguntar, era otra cosa
Era un enorme buitre pesando en cada sueño
Y después en el tablero verde un cuerpo dibujaba multiplicadas divisiones
Cuadradas raíces y el universo se hacía Tan pequeño.


Tan pequeño era un dolor negativo
Una ausencia a la que buscábamos un nombre
Una redonda letra
Porque enero llegaba haciendo promesas y los gestos de todos eran otros cuando bajo la lámpara
Papá hacía planes y mamá brillaba en silencio
Diciendo Hasta mañana, llevándose a otro cuarto
Toda la luz
Y entonces no sabíamos qué hacer con el ahogo
—Medallón bajo la almohada—
Ahogo con retazos y tréboles y espejos
Ahogo largo, Contenido
Dibujado con tiza.








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31 de marzo de 2011

La cita y El pasado: dos poemas de La noche en borrador

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La cita
He llegado a un pueblo de calles polvorientas donde mi amor me ha puesto una cita.
Mis compañeros del grupo de teatro no comprenden pero aceptan el juego como si fuesen mis hermanos menores.
Sin embargo cuando me hablan lo hacen como si fuesen mis hermanos mayores y no olvidan señalar hacia arriba con el dedo índice.

Las gentes visten de amarillo claro, de rojo, de azul desteñido
Y todo
Su piel, sus ojos fríos, los cabellos largos de sus mujeres
Están llenos del polvo que levantan al pasar los buses relucientes.

La plaza se llena primero con los niños y las ancianas
Y después el resto
Los novios
Las muchachas de cabellos trenzados
Los señores serios, sabios, adustos.

Pero no veo a mi amor y vuelvo a buscarlo entre las palmas de las manos que se agitan afanosas, cansadas de esperar la hora del milagro.



El pasado

En el pasado del pasado mi amor incumplía una cita fraguada desde meses atrás.
Después en el pasado recorrí varias veces aquellos senderos
Sin poder hallar el lugar donde las mujeres asistían a los acontecimientos del parque
Descalzas
Dejando a sus maridos y a sus novios destejer las largas trenzas
Esbozando con vergüenza una sonrisa que las manos ocupadas no pudieron cubrir.
De regreso sobre la capota del bus, junto a los canastos, no dejé de mirar hacia atrás
Pensando
Que cuando todo acabara el viento me habría dejado sin cabellos
Sin mis largos cabellos
Mezclados con el olor de las yerbas aromáticas que comerciaban aquellas gentes.





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2 de agosto de 2010

HEMOS CRECIDO SIN DERECHO: Traducción al Catalán del poeta Pere Bessó




Hem crescut sense dret

Estem en aquesta follia
Tu i jo
Només.

Hem perdut el cel.
Hem perdut el dret de sorprendre'ns
Tu i jo
Només.

Hem crescut sense dret
Tu i jo
Només.



[Poema del llibre Hemos crecido sin derecho: Traducción del poeta Pere Bressó]

Hemos crecido sin derecho
Estamos en esta locura
Vos y yo
Solamente.

Hemos perdido el cielo.
Hemos perdido el derecho de asombrarnos
Vos y yo
Solamente.

Hemos crecido sin derecho
Vos y yo
Solamente.

[Poema del libro Hemos crecido sin derecho]



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23 de junio de 2010

Voces


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¿Por qué si no me atormentan las voces que se fueron —y no les guardo ya ningún rencor—, vuelven, como queriendo terminar de decir algo que faltaba?

Las voces, que sin necesidad de morir se eternizaron desde hace varios años en las imágenes que me acompañan.
Las voces, blandiendo al aire aún limpio su carcajada, tal como en las largas tardes llenas de deseos sin resolver, y de preguntas aún sin acabar de enumerar.


He allí la tarde vacía de pasteles y helados y piñatas reventadas más atrás en el pasado del pasado.
Y allí las manos sin doler
La mirada oscura, completa, mirando hacia adentro
La piel quemada en el más reciente recorrido por los andenes del mediodía
Solos y pesados
Demorando la llegada.
 
 
 
 
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5 de junio de 2010

Las voces del día



Dejemos que la luz se meta y acose hasta develar los secretos guardados.
Es lo que hace falta.

Están allí estorbando desde la vez que los aceptamos como aliados.
Sólo después volveremos a pisar la tierra con los pies descalzos y descifraremos el mensaje.
Que empiece a hablar el fuego y escoja lo que crea conveniente.
Que no dude en borrar.
Tal vez después bebamos a plenitud las aguas claras y bañemos en ellas nuestros cuerpos sin miedo al torrente.
Y que el viento se lo lleve todo y no nos diga el nombre de la otra ciudad.
Así no nos asaltará la tentación de repetirnos.













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29 de marzo de 2010

Genealogía

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En enero los pastos amanecieron húmedos, entregados a la sensación de nuevo comienzo que devoraba las flores, los hombres y las casas, no obstante la desesperanza, en boca de todos ahora que pasa el tiempo y todos vemos que pasa. Lo vemos pasar en las sombras de las paredes de las tardes, extendido como un enorme lagarto y su mirada plana; como un joven amor: Disperso. Fresco. Terrible.

*

Ondeaban bajo el viento de la tarde y gritaban domesticados bajo el asombro de la medianoche los pastos verdes y amarillos como los cuadros de Van Gogh y de Millet, allí afuera, entregados a ser todo color, largo, delgado y extendido sobre el mundo.

*

Y más allá, donde me acostumbré a imaginar tu ausencia de tanto mirarla, las cañas que sembraste nombraron su nacimiento, como una premonición, o una despedida a todos los tiempos del pasado.
Pienso en Julia. Pienso en Enma. En Ofelia.
Pienso en las abuelas que se cansaron de tanto amar calladas una imagen de su propio ser. Inalcanzable, loca, absurda.
O de imaginar que nunca sería el tiempo de su dulzura, y Su pasión, contenida en los labios más apretados que el beso del abuelo.

*

Pero no imaginemos más su desesperanza
Aquí la nuestra vuelve a afincarse en la genealogía de los gritos del cielo.









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20 de marzo de 2010

El olvido . Poema 3



NADA de vértigos astrales y desconocidas piedras preciosas. Nada de forzosos extrañamientos poéticos, de falsos ritos.
Hablaré de la tierra consagrada por el abuelo en el centro de mi infancia. De su olor a lluvia o a vida cuando el amanecer me llama a la ventana, y el brillo del mundo me devuelve su frase:

Písala con los pies descalzos. La energía que asciende por tu cuerpo te hermana con el resto del universo.

Y aún, cuando recorro los andenes solos y oscuros y el viento acecha en mis oídos refrescando el acalorado monólogo, un lejano olor a peces me recuerda el mar.

Y busco un pedazo de camino y quiero olerlo.

Y quiero pisarlo.

Y aunque no es de tierra, la piel de mis pies toca el mundo.

Y mi sangre vuelve a ser parte de la sangre del universo.






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5 de agosto de 2008

El goce






Ella habita el mundo que le dejó su padre.
Su padre recio y tierno,
Cuando se levantaba en la niñez a jugar frente al espejo,
Haciendo muecas para que ella riera.

Parece que se hubiera detenido la vida.
Los días de la pasión en el bosque, con su amado, están tan lejos.
Tan lejana la gloria y la dicha, el deseo de correr en las calles desocupadas.

¿Hace cuánto sus labios no besan?
¿Hace cuánto no recorre la electricidad su cuerpo?
Y los pasos,
¿Hace cuánto la llevan nada más que a los sitios permitidos, bajo toda la luz del día, en qué obediencia?












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4 de julio de 2008

Una ciudad




Himno gris
Tarde de lluvia.
El viento arrecia trayendo el pasado.
Llueve afuera y en mí se instalan volcánicas soledades de una ciudad que guardo y paseo conmigo.

No camino ya en sus calles largas donde las casas miran paralelas al tiempo.
Ayer, fiestas de colores y juegos de cirqueros ahogaron la bulla y el sol de los andenes.

Llueve a lo largo de corredores grises y los aleros cóncavos del tiempo interrogan la sed, el goce de la risa.
Ahora que llueve, la ciudad que vive en mí sucumbe a los recuerdos y agoniza un sueño más en su escenario.










Lee la traducción al francés de este y otros poemas a Cali en:




une ville
Traduit par : Geneviève Novellino
Hymne gris.
Soirée de pluie.
Le vent redouble apportant le passé.
Il pleut dehors et en moi s’installent les volcaniques solitudes d’une ville que je garde et promène avec moi.

Je ne marche plus dans ses longues rues où les maisons regardent parallèles les temps.
Hier, fêtes de couleurs et jeux de cirque ont noyé le tapage et le soleil des trottoirs.

Il pleut le long de couleurs gris et les auvents concaves du temps interrogent la soif, la jouissance du rire.
Maintenant qu’il pleut, la ville qui vit en moi succombe aux souvenirs et sur sa scène,
Un rêve de plus agonise.









De: La mirada de sal










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23 de junio de 2008

lunes


De ayer sólo jirones de asombro intentan escalar la madrugada.
Fue premonitorio el grito del pájaro en el jardín y más allá la verdad de lo que se nos iba.
Volver a lo mismo
A decir y esperar
A sonreír y saber que ni el conjuro
Ni la voz
Ni la palabra y sus labios dando besos en el aire
Ni la prisión de su imagen en mi recuerdo.

Finalmente mi alma regresa.
Vuelve a decirme de sus silenciosas torturas y yo le busco un lugar.
Mi frente, mis manos, mi centro
Cualquier abrigo para su angustia.

Aquí no hay más que preguntas
Gritos
Lunes volteados sobre el cerrado espejo.













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12 de junio de 2008

Hojas de parra




En la puerta de tu casa la enorme boca oscura te traga y digo adiós
A tu amor de sólo dos minutos hace
Que mi alma se ha hecho trizas intentando entrelazar
A tus dedos otros minutos otros ecos.

Y de todas las preguntas la lámpara estrella y trae y revuelca
Junto al viento la noche que me espera.

Pero te vas por esa puerta a tu mundo todo tuyo mientras yo sigo afuera
De cara hacia la noche de pequeña luna colgada sobre este nuevo cielo
Aterrada sobre el camino que empiezo a recorrer
Rumbo hacia otro insomnio más que me aguarda bajo la almohada.









De:En preparación.









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8 de marzo de 2008

Edad


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La edad. Toda ella el dibujo del labrador. El doblez de la roca. La tentación de ignorarla.
Podría valerme de la escena frente al espejo pero entonces quedaría por fuera el resto de la casa, esa condición de desorden que se levanta persistente contra el anhelo de perfección, el triunfo del sol sobre los rincones más escabrosos.
La edad. La insoportable incongruencia entre lo que fue y lo que queríamos que fuera.
La repentina esperanza de empezar de nuevo y con otro nombre a discurrir en otro universo.
Tapar. Eso no fue.
En cambio lo que ocurrió sigue intentando elevarse sobre su condición de fracaso, haciendo gestos casi imperceptibles debajo de la voz, de la mirada, debajo, debajo.
Fascinada por el deseo de belleza y completez la casa se levanta adornada, amada
Dispuesta a ser recorrida por alguien que no ha visto la angustia que acomodó las piedras y las protegió definitivamente de la mirada del mundo. Debajo, debajo. Para que la casa fuera acogedora, alegre, confortable.
Allí la edad. El nombre mismo
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del libro La noche en borrador. 2000.









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17 de febrero de 2008

Todos los días

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Me levanto y no rezo.
Me repito que no volveré a lo mismo de ayer.
Reinicio el desordenado ritual de preparar cuerpo y ánimo para mostrar al mundo:
La prenda apropiada busco en el armario, la frase que taladra silenciosa mis oídos pronuncio en el silencio de mi boca.
No sale, se guarda, se recoge. Se unta maravillosamente de otros gritos que también quieren salir.
Todos los días me digo que no puede ser más esto.
Que no lo volveré, que no lo haré, que lo diré.
Y después de haber gozado en el sufrimiento de intentar aclarar mi pensamiento en la escritura, repito el desorden, la ambición, la locura, la codicia, y me digo que mañana será por fortuna otro día, en que habrá tiempo para los buenos propósitos.















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12 de febrero de 2008

Las mañanas son dos palomas que olvidaron volar para abrazarse

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 (a Sara)
Las mañanas son tu nombre y tu dolor que me llegaron juntos,
y hasta tu voz que me derribó en silencio.
Las mañanas son tu boca
llena de versos sin vocales,
llena del color de tu sonrisa.
Las mañanas,
las descubrí cuando lloraste un día
y tus lágrimas reconstruyeron
el mundo en tu figura.
Las mañanas yo las ví
junto a tus pies desnudos..
del libro: Hemos crecido sin derecho. 1982.





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11 de febrero de 2008

La pregunta

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La niña que fui se empina para mirarme.
Me da un codazo. Me pregunta si he olvidado la pregunta.
Le digo que no he cesado de repetirla.
Su mirada se vuelve más redonda.
Le digo que no tengo la respuesta, es más, la pregunta ha crecido.
Otra niña se nos acerca intrigada. Soy yo unos años después.
Nos muestra un viejo cuaderno y contonea su cuerpo con vanidad.
Dice que escribe. ¿Recuerdas?
Nos habla de un príncipe que toca el violín y ha desterrado de sus sueños el silencio.
Le digo que se ha ido.
Me grita que no me meta en su vida, que le deje su paz.
Le digo que la perderá lo mismo que al príncipe.
La niña que primero fui interviene. Pregunta si un príncipe es algo tan valioso como para formar la guerra entre nosotras.
Me preocupo.
Temo que las muchachas que después fui aparezcan ahora preguntando cada una por sus tesoros.












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